Todo por un trozo de pizza
Opinión | La suerte de besar
Todo por un trozo de pizza
Todo por un trozo de pizza. / Diario de Mallorca
Es domingo y es casi mediodía. Joselito está en la cama. “Los fines de semana toca vaguear. Ya me exprimen demasiado en el curro” es su declaración de intenciones al acabar la jornada del viernes. La verdad es que no está dormido. Solo se lo hace. Lleva oyendo ladrar al perro más de una hora. “Mira que Joselita es cabezota. Como no quería chucho, hace sufrir al animal”, remuga. También oye a los gemelos jugar a pegarse tiros por el pasillo. “Ya le dije que los llevara a casa de su madre para que pudiéramos ir de fiesta, pero es que la suegra pasa de todo”, protesta mientras escucha caer una silla. “¡Joselitaaaa, siéntalos delante de la tele y que se callen!”. Silencio.
Joselita está ordenando el cuarto de la lavadora y los bajos de la cocina. Ya ha llenado cinco bolsas grandes de basura con trastos rotos, obsoletos o, simplemente, innecesarios. Una plancha abollada (por arte y gracia de uno de los gemelos, que la tiró al suelo), un teléfono que no sabe de dónde ha salido, palos de fregona oxidados, zapatos que se han quedado pequeños, cajas y botes de detergente vacíos. “En cuanto el gandul aparezca por la puerta, bajamos juntos al contenedor a tirar........
