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Capturar no es condenar

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tuesday

En Buenaventura, las disputas entre bandas criminales convirtieron la desaparición forzada en un instrumento de terror. Human Rights Watch recogió testimonios de más de 45 desapariciones en tres barrios durante dos meses de 2013, más que las 38 registradas oficialmente en toda la ciudad ese año. Por las casas de pique, la expresión más brutal de aquella violencia, la Fiscalía obtuvo 27 órdenes de captura y ejecutó 16. Una investigación publicada en 2021 encontró que, de nueve detenidos vinculados a esos crímenes, siete habían quedado en detención domiciliaria o pagado condenas solo por concierto para delinquir, y uno fue condenado en esos casos. La justicia persiguió a integrantes de las organizaciones, pero quedó sin contestar hasta hoy quién respondió por los desmembramientos.

Ese desgarrador ejemplo anticipa uno de los mayores desafíos del presidente Abelardo de la Espriella, cuya mediática ofensiva contra el crimen exhibe cada día golpes a........

© El País