Dónde pongo mi confianza
Cuando era niño me despertaba con una gran agitación, con el corazón latiendo rápidamente por una extraña pesadilla que se repetía. Buscaba acuñarme en el costado de mi abuela para que su protección me hiciera dormir. Y claro, lo lograba: volvía a dormir profundamente. Con el tiempo la experiencia espiritual me ayudó a comprender que el miedo forma parte de la vida y que es normal —y sano— sentirlo, pero que no puedo darle al miedo la autoridad para decidir cómo vivir.
Muchas veces recito el salmo 27, y lo hago no como una acción mágica ni como quien sostiene un talismán, sino como quien encuentra en esos versos palabras que desde dentro lo impulsan a vivir con firmeza. Me gusta porque........
