Heberto Castillo
En pleno conflicto de 1968 en Ciudad Universitaria, físicamente herido (porque habían tratado de detenerlo días antes), a petición de los propios estudiantes y sus colegas maestros, subió al templete y dio quizá, el grito de independencia más patriótico que se ha dado en este país. Fue un acto de gran valentía y un desafío al régimen autoritario.
Después de ese grito vino la persecución injusta e implacable. Y mucho se habla del impacto humano, pero poco se habla del impacto familiar. Yo quiero volver a ver esa historia, pero hoy desde los lentes de una niñita de 10 años, su hija menor. Después vinieron 9 meses de vivir en la clandestinidad.
Llegaron los actos de intimidación por parte de los gobiernos de Díaz Ordaz y Echeverría: quemaron su casa. Y después vino lo peor:........
