Así las cosas, con la visita presidencial
Durante la etapa del presidencialismo más rancio, el presidente de la República informaba todos los años ante el Congreso, durante el inicio de sesiones, sobre el estado que guardaba la administración pública. Posteriormente, se trasladaba a Palacio Nacional, donde ocurría la llamada “Salutación”; una palabra muy elegante para lo que popularmente se conocía como “besamanos”.
El “besamanos” presidencial consistía en que funcionarios, miembros del gabinete, gobernadores, senadores, diputados, diplomáticos, dirigentes sindicales y varias figuras políticas más se formaban para saludar al presidente y, con ello, hacerse presentes, rendir respeto, mostrar lealtad y reafirmar la cercanía con el jefe del Ejecutivo.
Aquellos tiempos quedaron atrás. Incluso las reglas constitucionales cambiaron y, desde 2008, el titular del Ejecutivo ya no está obligado a acudir personalmente al Congreso para presentar su informe; permanece, desde luego, la obligación constitucional de entregar por escrito el estado general que guarda la administración pública.
Pero también ha cambiado la manera de entender políticamente la rendición de........
