Del letargo estratégico al arte del compromiso
Para muchos, la llegada de Rodrigo Paz a la presidencia de Bolivia a finales de 2025 despertó una expectativa: su estilo cauto y alejado de los extremos se presentó en la campaña electoral como el antídoto para cerrar las heridas de la polarización. Sin embargo, a ocho meses de iniciar su gestión, el país empieza a constatar que evitar la confrontación no equivale automáticamente a saber gobernar.
El gran riesgo de la administración de Paz no es que sea incendiaria, es que corre el peligro de extinguirse en la más absoluta indefinición. En política, la moderación es una virtud sólo cuando se la utiliza como plataforma para construir, no como un refugio para no decidir. Hoy, el gobierno de Paz navega en aguas estancadas, atrapado en una parálisis que confunde el diálogo........
