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Un sistema corrupto

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10.04.2026

Opinión | Escrito sin red

El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. / EFE

Se han iniciado esta semana dos juicios que versarán sobre las posibles responsabilidades de delitos de corrupción en los dos partidos fetén de la democracia española, PSOE y PP. Lo que, de hecho, será presentado por el resto de partidos como un juicio severo al bipartidismo. Se confundirá, una vez más, el bipartidismo con la partitocracia cuando, en realidad, difieren ambos conceptos. La partitocracia supone, como es el caso de España, que el poder no reside en el ciudadano, sino en los partidos, merced al sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas, en las que los electores no pueden seleccionar a los candidatos de su agrado. El bipartidismo puede ser el resultado tanto de una predeterminación partitocrática como de la voluntad democrática. El primer caso es el de España. El segundo es el del Reino Unido. Por eso, el resto de partidos intentarán presentar estos juicios como un juicio al bipartidismo, es decir, al sistema que les excluye, o les dificulta extraordinariamente alcanzar la presidencia del Gobierno, como atestigua la historia de España desde 1978, calificada por todos ellos como la historia del régimen del 78. Aunque tanto en el caso de la extrema izquierda de Sumar en el Gobierno, o fuera de él, como Podemos, IU, nacionalistas separatistas y demás aliados que sostienen a Sánchez como en el de Vox, tan beneficiarios todos ellos como el PSOE y PP de un sistema en que las élites, sean del color que sean, se benefician de la dependencia absoluta del diputado de la cúpula de su partido y de su independencia respecto al elector.

Pero ambos juicios no versarán sobre las bondades ni las maldades del sistema político, sino sobre los delitos de corrupción económica y política en los que habrán incurrido, no los partidos, sino los representantes políticos, o partidarios, o ciudadanos incursos en ellos. Todo lo cual no empece para que muchos ciudadanos........

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