La desconocida Semana Santa de la provincia leonesa ya no lo es: ni aquí, ni fuera
Creado: 01.04.2026 | 06:00
Actualizado: 01.04.2026 | 06:00
A finales de los ochenta del XX cuando recorría la provincia leonesa, en mis labores de investigación y trabajo de campo etnomusicológico en distintos aspectos y expresiones de la tradición sonora y sus protagonistas, en Semana Santa me topaba con múltiples y gratísimas sorpresas. Mis compañeros «braceros del Nazareno», toleraban mi ausencia para hacer algo por la provincia que llamaba su atención pues, como a mí, la piedad popular era materia que también les tocaba la fibra. Y me interesó tanto el asunto que comencé a sondear el tema a otros niveles e intentar darle un «golpe de tuerca» desde perspectivas que lo pudieran justificar en lo académico.
Eran tiempos de desapego a las prácticas religiosas en la calle. Razones históricas cercanas obvias hacían que, algunos o muchos, las tildasen de obsoletas y de necesario planteamiento a extinguir. En aquella, si interesaba la Semana Santa, lo era solo desde lo relativo a ciudades o a ciertas expresiones referenciales. Algo que no afectaba a aquellas costumbres rancias y cancioncillas «beatas», de entonación paleta, así como al ruido de tanto «cacharro» —tan interesante para la organología—. Y es que, «lo de los pueblines» y villas, era completamente desconocido a muchos, o hasta despreciado por muchos capitalinos oriundos de allí al considerarlo signo de atraso, tal vez incluso por ello, olvidado. Pero no para todos. Aunque contados, además de prensa como el Diario de León, investigadores como Luis Pastrana, Augusto Quintana y algunos ya a inicios del XX, como Juan de Alvear, León Martín-Granizo o Mariano D. Berrueta —en libros y revistas como Vida Leonesa—, recogían rasgos de todo esto. La liturgia y «los mayores», junto a algunos entusiastas de toda edad, en los ochenta «se aferraban a la costumbre», mientras pudieran a mantener aquella impronta. Algo que hoy, de manera sorprendente e insospechada........
