Citas
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La norma universitaria dicta que un estudiante acude a su encuentro con la graduación cinco años después de cruzar por primera vez el portón de la facultad.
Pero los tiempos de la vida rara vez obedecen los horarios de la academia.
A mi hermano Gabriel —el Gabo— esa cita le tomó casi treinta años en llegar.
La había dejado en pausa, suspendida a solo dos materias del final, como un libro abierto a la mitad sobre el escritorio.
Regresar a las aulas después de tres décadas es un acto de valentía silenciosa.
El Gabo volvió a la Facultad de Filosofía y Letras a cursar ese único semestre restante, pero el paisaje ya era otro.
Sus compañeros eran muchachos imberbes con el celular en la mano, apoyados en la inteligencia artificial como un acordeón moderno para resolver tareas en segundos, mientras en las paredes los viejos pizarrones........
