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Hierbas marinas

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17.08.2026

-EL GRAN ROBO DEL SIGLO XXI. Un gran fenómeno de la primerísima Cuba colonial fue el denominado asilvestramiento, codificado con esa palabra, y con mucha preocupación, por la Iglesia, ONG que describe ese comportamiento en alarmantes informes que enviaba a la metrópoli a toda leche, vía servicio Santa María Pinta & Niña Premium. Quién haya llegado hasta este punto se preguntará, con más razón que un santo, qué diablos era el asilvestramiento. Ahí va. Agárrense. Consistía en que soldados, o como se llamaran, que habían ido a la isla a cumplir órdenes y a ponerse las botas, dejaban de hacer ambas cosas, abandonaban sus funciones, su lengua y su religión, se adentraban en el bosque y acababan donde los indios, viviendo como ellos y disfrutando de un prodigio que nunca habían experimentado, que nunca, ni tan siquiera, habían sospechado. De hecho, he empezado a escribir estas líneas para hablar de ese prodigio, que no es otro que la facilidad. Facilidad, dos puntos, la isla proveía, por sí misma –con facilidad, como su nombre indica–, todo lo material y necesario para la vida. Ofrecía, sin necesidad de cultivo ni de cría, sin necesidad alguna de trabajo, frutas, vegetales y proteínas. Los soldados, al descubrir esa posibilidad luminosa, desertaban para disfrutar e inaugurar una vida consagrada al amor, al descanso y a los sabores de la fruta nunca antes probados ni supuestos. Y a tener hijos como los tienen los frutales. Por el placer de tenerlos y esturrearlos por un mundo en verdad bueno e inofensivo. Los soldados, en pleno siglo XVI, vieron y palparon algo que en Europa no se olía desde el Neolítico, cuando se acabó la diversión / llegó el comandante y mandó parar. La facilidad, es decir, la felicidad, es decir, el robo. El robo de la abundancia, el robo de los frutos de la Naturaleza, una conducta delictiva que a la Naturaleza le importa una higa. Es más, le gusta. Cuando robamos a la Naturaleza sus frutos, eso le hace cosquillas. Es como nosotros, cuando un bebé nos roba el tiempo. Hola. Bienvenidos a Como los griegos, una sección en la que, ahora que lo pienso, son frecuentes las invitaciones al robo, a robar a los malos el tiempo, los alimentos y las sobremesas, esas regiones de la plenitud. Hoy, no obstante, la sección se asilvestra en el sentido cubano de la palabra, y les invita a robar hierbas a la Naturaleza, concretamente, en el borde del mar, en la costa, donde las hierbas quieren ser........

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