menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Los inversores franceses afrontan la prueba de la rana hervida

9 0
previous day

Después de años en los que el endeudamiento y la deuda de Francia han aumentado sin causar apenas inquietud, el repunte de las rentabilidades está haciendo por fin que los inversores se den cuenta de que se están quemando. Lo que no está claro, sin embargo, es si Francia o el Banco Central Europeo pueden bajar la temperatura, ni cuándo podrán hacerlo.

La precaria situación presupuestaria del país no es ningún secreto. Las dádivas fiscales del presidente Emmanuel Macron, el estancamiento del crecimiento y unos presupuestos poco ambiciosos han elevado la deuda del Gobierno a unos 3,6 billones de euros. Según las previsiones del Fondo Monetario Internacional, el déficit alcanzará este año el 5,4% del producto interior bruto (PIB).

El contexto internacional tampoco ha ayudado. La crisis energética provocada por la guerra de Donald Trump en Irán ha llevado a los bancos centrales a subir los tipos. Pero los factores internos están teniendo un gran impacto en Francia: sus bonos a 10 años ofrecen una rentabilidad cercana al 5%, más de 150 puntos básicos por encima de la deuda alemana equivalente. Este diferencial, que los inversores consideran la prima exigida por mantener deuda de mayor riesgo, se ha triplicado desde febrero y es el más amplio desde la crisis del euro de 2011. Esto convierte a Francia en el Estado con más riesgo de la zona de la moneda única.

Cuesta imaginar que el Elíseo adopte las medidas necesarias. El Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen parece encaminado a ganar las elecciones presidenciales, en 2027, pero, aunque convocara comicios legislativos justo después, los sondeos apuntan a que no tendría la mayoría necesaria para imponer disciplina presupuestaria.

Puede que el pánico absoluto no esté justificado. Primero, París todavía destina relativamente poco dinero al servicio del conjunto de sus obligaciones, gracias a años de emisiones baratas........

© Cinco Días