La paradoja del clima: por qué seguimos gestionando emergencias en lugar de predecir riesgos
Luego del anuncio de un sistema frontal de gran magnitud en la zona central de Chile —con proyecciones que superan los 90 milímetros de agua acumulada en algunas comunas de Santiago— se activó la ya conocida maquinaria de reacción nacional. Municipios desplegados 24/7, operativos de limpieza de canales a contrarreloj y llamados de alerta a la comunidad. Ante la inminencia del temporal, el país entero entró en modo de “emergencia preventiva”. Sin embargo, tras esta intensa movilización, subyace una pregunta incómoda que la alta dirección debe hacerse de manera urgente: en pleno siglo XXI, ¿por qué seguimos gestionando las contingencias climáticas como si fuesen sorpresas inevitables en lugar de riesgos operacionales predecibles?
La crisis climática ya no es un pronóstico a largo plazo; es la realidad operativa diaria de nuestras industrias. Temporales más intensos, vientos severos en zonas urbanas y variaciones térmicas extremas son el nuevo escenario base sobre el cual deben operar........
