Cuando el clima cambia, debe cambiar nuestra respuesta
Los recientes eventos meteorológicos que han afectado con alto impacto a la Región de Coquimbo durante este invierno, han vuelto a poner en evidencia una realidad conocida: los eventos climáticos extremos ya no son episodios excepcionales, sino fenómenos recurrentes cuyos efectos sociales, económicos y fiscales, obligan a repensar la forma en que el Estado enfrenta la recuperación.
Nuestra región posee características geográficas y climáticas que la hacen especialmente vulnerable. Durante años nos tocó enfrentar una sequía prolongada que transformó profundamente nuestro territorio y hoy vemos cómo esa misma condición, aumenta el impacto de precipitaciones concentradas en pocas horas. Los suelos endurecidos, las quebradas intervenidas y sistemas de evacuación insuficientes, significó que fenómenos climáticos que antes eran excepcionales, generaran consecuencias tremendamente graves.
Más allá del impacto inmediato sobre viviendas, caminos, sistemas de agua potable rural, infraestructura pública, actividades productivas y muy lamentablemente a miles de familias, surge una pregunta ineludible: ¿cómo financiar una reconstrucción oportuna y suficiente sin comprometer el equilibrio de las finanzas públicas?
Sabemos qué frente a una realidad como ésta, la primera obligación del Estado es responder........
