La soledad de Franchesca cuando su papá el presidente se fue antes del Amén
«El primer campo de batalla de un gobernante es su propio corazón. Si se conserva la paz interior, se puede sembrar la paz. Si se permanece en la verdad, se puede gobernar con justicia. Y el que está de rodillas delante de Dios jamás será vencido, porque el creador batallará por él.»
Abelardo de la Spriella. En su discurso ayer, 07/08/26, en el Batallón o Canton Militar Pichincha en Cali
Este artículo es una crónica apresurada sobre el día en que el poder priorizó un capricho y la fe religiosa quedó hablando sola en el hermoso auditorio de la Universidad Santiago de Cali (USC) en Colombia.
Franchesca, la hija menor del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Spriella, ayer hizo suyo el bastón de mando y jugueteó en el podium con total libertad. Al igual que su padre ella no pasó desapercibida. Se movió con plena libertad en el podium. Quería estar al lado de su papá. La mano amorosa y la sonrisa comprensiva del presidente cuando ella se le acercaba nos conmovía. Seguramente, cuando diera su discurso, en tan majestuoso escenario y ante tan distinguidos invitados, ella estaría alli acompañándolo. Como lo ha hecho en otras oportunidades. Esta no sería la excepción. En fin:
Ayer, jueves 7 de agosto de agosto, Fue un día en los que el cielo del Valle del Cauca parecía pleno de promesas y buenas noticias. El auditorio de la Universidad Santiago de Cali — ese espacio moderno, de butacas de cine y aire acondicionado, capaz de albergar a 2.500 almas — había sido elegido para un acto sin precedentes : La primera posesión presidencial de Colombia celebrada fuera de Bogotá. Abelardo de la Espriella, el abogado caribeño, cantor, actor, escritor y auto calificado de ultraderecha. Y quién se califica de ser el tigre de Colombia aunque en esas tierras lo que hay son jaguares. Quien tiene además a su temprana edad el privilegio de ser ciudadano colombiano, italiano y estadounidense. Es en los EEUU votante republicano y protegido del trumpismo. Juró ayer, ante Dios, el congreso y el pueblo, respetar y hacer respetar la constitución colombiana. También Juró hace tres años respetar las exigencias de la ciudadanía norteaméricana que le dan prioridad y garantía de obediencia al poder y leyes estadounidenses.
Lo que nadie, ni en los peores augurios de las crónicas de García Márquez, habría podido imaginar que el protagonista se iría en silencio antes de que terminara el acto, justo en el momento de las oraciones programadas por la red interreligiosa colombiana.
Un acto de invocación hermoso que nadie esperaba
La ceremonia comenzó con el rigor institucional que impone la tradición. El Congreso, trasladado en cuerpo y alma a Cali, instaló su sesión. El presidente del Senado, Honorio Henríquez , tomó la palabra durante media hora y tejió un discurso que, por momentos, se escapó del guion partidista para tocar la cuerda de la nación. Y así pudimos escucharle decir:
" Me honra haber posesionado como presidente de la República al doctor Abelardo de la Espriella ", y luego, como quien pone los cimientos antes de la casa, advirtió:
" Asume su Gobierno con absoluta legitimidad e independencia ".
Henriquez, habló, además, de lo público como responsabilidad, no como privilegio. Preguntó, con la voz de quien ha escuchado al país:
"¿ Cuándo veremos soluciones efectivas a los inmensos problemas que nos agobian ?"
Citó a Rafael Núñez, recordando que:
" Hay que dejar de fundir en el amplio y generoso molde de la República todo lo que no sea realmente incompatible con ella "
Citó a Álvaro Uribe , su jefe en el Centro Democrático, quien estuvo presente en el acto y fue ovacionado a su entrada, para citarlo y decir que:
" La democracia moderna que nos une debe dejar atrás las artificiales divisiones ".
Y cerró con una verdad que retumbó en el auditorio como campana de iglesia:
"La paz no se decreta, la paz se construye y se logra".
Fue, según entendidos, una de las intervenciones más nobles y propositivas que se han escuchado en un acto de posesión en décadas.
Mientras tanto en Bogotá, Cali y Barranquilla se prendían las alarmas de que Colombia está a punto de reiniciar lo ya superado
Gustavo Petro desde Bogotá salió en la mañana casi en solitario de la Casa de Nariño agradeciéndole a los militares de la guardia de honor........
