Historia para no olvidar
La mexicanidad se desborda de emoción cada año cuando se celebra la batalla que permitió a México liberarse del yugo de Maximiliano y las hordas galas que creyeron que podían asentarse impúdicamente en estas tierras indias. No es esa la batalla más importante ni la fecha de mayor recordación de los manitos; el 16 de septiembre es el día de la recordación cuando se conmemora la independencia de la patria, no obstante el 5 de mayo es fecha especial para los mexicanos que recuerdan ese acto heróico como si se tratara de la fiesta nacional por excelencia. En el territorio nacional de México, por el contrario, la fiesta es celebrada un tanto pálídamente, no con tanta fruición y entrega como en el exterior en general y en EUA en particular dada la afluencia de los connacionales.
La crisis de México al comenzar la década del 60 y la pérdida del enorme territorio robado por los EUA mismo que hoy es la tercera parte de su territorio, dejó exánime el tesoro nacional por lo que Benito Juárez, quien presidia la República para la época, resolvió declarar una moratoria en el pago del servicio de la deuda en la medida que los solos intereses representaban casi la mitad del presupuesto nacional y el estado se encontraba en estado de laxitud económica total.
Francia empujada por su ego de poder, a pesar que marchaba lentamente a la decadencia impuso un virrey de bolsillo habido el poder de Napoleón III, quien ordenó invadir el territorio mexicano al estilo gringo como si de su hacienda se tratara, creyendo que podía homologar el abuso cometido por Sam Houston años atrás. El asaltante de ayer, hoy con cara de buenos amigos, desempolvó una vieja y oxidada proclama que........
