Colombia: La cobardía del capital
El reciente entusiasmo de Ricardo Triana, director ejecutivo del Consejo de Empresas Americanas en Colombia, resulta no solo prematuro sino peligrosamente complaciente. Asegurar que la desescalada diplomática entre Colombia y Estados Unidos “fortalece la previsibilidad” puede sonar tranquilizador en foros empresariales, pero desconoce —o minimiza deliberadamente— las variables internas que verdaderamente determinan la inversión.
La confianza no se decreta desde una rueda de prensa ni se construye con comunicados diplomáticos tampoco. La inversión extranjera, y más aún la inversión fresca responde a señales estructurales claras: seguridad física, estabilidad jurídica, disciplina fiscal y un entorno político que no amenace la propiedad privada ni el modelo de mercado.
Hoy el país enfrenta una combinación alarmante: expansión de estructuras narcoguerrilleras, deterioro del orden público en regiones estratégicas, economías ilegales fortaleciéndose y una narrativa política........
