¿Una universidad pública cerrada al público?
Carné obligatorio, registro de visitantes y restricciones para la salida de vehículos. Desde este martes, entrar y moverse por el campus de la Universidad Nacional en Bogotá implica más controles que una semana atrás. La decisión, presentada como una medida de seguridad, reabre una discusión mucho más profunda: ¿puede una universidad pública garantizar la convivencia cerrándose progresivamente a la ciudad y convirtiendo a quienes transitan por ella en sujetos de identificación y vigilancia?
Mediante la Circular N.º 08 de 2026, la Vicerrectoría de la Sede Bogotá puso en marcha desde el 18 de agosto nuevas medidas para controlar el ingreso a la Ciudad Universitaria. Estudiantes, docentes y trabajadores deben presentar el carné institucional en las porterías; mientras que contratistas, visitantes, egresados, pensionados y demás personas externas deben acreditar su identidad y justificar su vínculo o razón de ingreso. Los vehículos, además, tendrán restricciones para salir del campus después de las once de la noche, salvo situaciones excepcionales.
La administración presenta estas disposiciones como parte de una estrategia para “fortalecer la seguridad en el campus”, proteger a las personas y los bienes de la Universidad y garantizar un ambiente de confianza y convivencia. La propia circular remite a la Resolución 253 de 2019 para sustentar la identificación mediante carné institucional.
Sin embargo, la discusión no comienza en agosto de 2026. Este tipo de respuestas frente a los problemas de seguridad y convivencia ya tiene antecedentes en la Universidad Nacional. Durante la administración de la exrectora Dolly Montoya y la Vicerrectoría de Sede de Ismael Peña se impulsó, por ejemplo, la instalación de torniquetes como respuesta a diferentes hechos ocurridos dentro del campus, entre ellos casos de violencias........
