Pensamismo y miseria, por Enrique Ramón Díaz
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La historia muestra que las desdichas de los países, en el fondo, tienen un punto común: el pensamismo político, presente en quienes se aferran a una idea cerrada, a un pensamiento único, en quienes hablan siempre de lo mismo y muestran ser más boca que mente, más bocaza que corazón.
Son simples habladores que persisten sobre una idea y no de lo que padece una sociedad, quizás, por incapacidad o no conveniencia de reinterpretar la realidad.
Así, sin ningún razonamiento, se repetía en Venezuela que la «revolución socialista» representaba la suprema felicidad de la familia, la salvación de la patria y del mundo, y que el capitalismo es lo más salvaje y perverso.
Y quien pensara distinto debía saber lo peligroso que era criticar a un socialismo que protegía sus desmanes: bien culpando a un país........
