O revolución de las conciencias o derrota de las revoluciones populares
Las desventajas de los pueblos del mundo frente a la preponderancia del sistema global capitalista -comandado por Estados Unidos- no impiden que éstos puedan (y deban) elaborar y poner en marcha una propuesta contrahegemónica que frene sus propósitos geopolíticos, ideológico-culturales y económicos, expresados en contra de la autodeterminación de los pueblos, de los derechos humanos y de la democracia. Esta es una idea que ha recorrido el planeta entero desde hace algo más de dos siglos, manteniendo su plenitud y exigiendo de parte de aquellos que se oponen ideológicamente al sistema-mundo imperante una revolución de las conciencias como paso inicial e imprescindible para acometer la construcción histórica de un mundo nuevo, ya no solo posible sino necesario. Bien lo indica Fernando Buen Abad, en su artículo «Joseph Goebbels y sus retoños mass media»: «Necesitamos combatir organizadamente a las máquinas del ilusionismo manipulador, cada día más impúdicas e impunes. Necesitamos unidad y organización contra los estereotipos propagandísticos que anhelan controlarnos, como si se tratase de un logro novedoso, para dirigir a las masas, milimétricamente, en lo objetivo y en lo subjetivo. Necesitamos combatir a esa especie de........
