Cuando quien debe protegerte es quien te humilla
Hay una confianza silenciosa que depositamos cada vez que cruzamos el acceso de un festival. Aceptamos que nos registren la mochila, que nos cacheen, que nos indiquen por dónde podemos pasar e incluso que puedan expulsarnos del recinto si incumplimos las normas. Cedemos parte de nuestra libertad porque entendemos que esa autoridad existe para protegernos a todos. Ese es el pacto. Un pacto que, por desgracia, a veces se rompe.
No hablo de los miles de profesionales que, concierto tras concierto, realizan un trabajo impecable en condiciones enormemente difíciles. Hablo de esa minoría que parece olvidar que la autoridad no es un privilegio, sino una responsabilidad. Porque cuando un miembro del equipo de seguridad deja de intervenir para empezar a humillar, deja de proteger. Empieza a dominar.
Y esa diferencia lo cambia absolutamente todo.
Vivimos una época en la que los festivales hablan constantemente de crear espacios seguros. Se multiplican los puntos violeta, los protocolos contra las agresiones sexuales, las campañas de sensibilización, los mensajes de inclusión y respeto o las iniciativas de reducción de daños. Todo ello es positivo y necesario.
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Pero existe una contradicción de la que apenas hablamos.
¿Qué ocurre cuando quien hace que un espacio deje de ser seguro es precisamente la persona encargada de garantizar esa seguridad?
La violencia no siempre deja un ojo morado. También puede llegar en forma de un empujón innecesario, un insulto, una amenaza, una bofetada, una llave de inmovilización completamente desproporcionada o una expulsión convertida en escarnio público. Porque la humillación también es violencia. Y quizá sea la que más tarda en desaparecer.
Lo verdaderamente doloroso no es solo la agresión. Es descubrir que procede de alguien a quien has permitido ejercer autoridad sobre ti porque confiabas en que iba a protegerte. Esperamos violencia de quien busca hacer daño. Lo devastador es recibirla de alguien que lleva un chaleco identificativo, un walkie y una acreditación que simbolizan exactamente lo........
