Mauthausen y Gusen: la carretera de la memoria
El 5 de mayo de 1945, las tropas aliadas liberaron el campo de concentración de Mauthausen. Desde entonces, este nombre ha quedado grabado en la historia de Europa. Pero no sólo Mauthausen. También Gusen, Treblinka, Auschwitz-Birkenau, Dachau, Treblinka, Buchenwald, Ravensbrück… Allí, miles de republicanos españoles fueron deportados después de haber perdido una guerra, cruzado una frontera y descubierto que el exilio no siempre conduce a la libertad. Muchos de ellos habían combatido primero contra el fascismo en España y después contra el nazismo en Europa. La historia les reservó una doble derrota: la del país que tuvieron que abandonar y la de una Europa que tampoco supo protegerlos.
El 29 de abril de 2019 el Consejo de Ministros aprobó instaurar el 5 de mayo como Día de Homenaje a los españoles y españolas deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos, y a todas las víctimas del nazismo de España. Esta fecha no solo recuerda la liberación de un campo. Recuerda también una deuda democrática. Después de cuarenta años de franquismo y de unos cuantos más de teórica democracia, España aún tiene una deuda con quienes fueron expulsados de su patria, encerrados en campos franceses y entregados al sistema concentracionario nazi. Todos ellos, o la gran mayoría, fueron condenados al olvido.
Este año, coincidiendo con el 81º aniversario de la liberación de Mauthausen, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, presidió el homenaje a las víctimas españolas del nazismo. En su intervención, el ministro recordó el "enorme sacrificio" de aquellos españoles y españolas que "iban en busca de la libertad" y encontraron, al otro lado de los Pirineos, "encierro, tortura, hambre, enfermedades, crueldad y muerte". Su apelación fue clara: debemos mirar al pasado con rigor, honrar a quienes lo dieron todo y evitar que su lucha "caiga en saco........
