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Hay que decirlo más

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Salvo si los dirige John Ford, los desfiles militares no suelen dar bien en cámara. Siempre hay cosas que se tuercen, un soldado que pierde el paso, una cabra que cobra protagonismo, en fin, que no hay manera. Recuerdo el día de mi jura de bandera en Burgos, allá a comienzos de los noventa, toda la tropa formada al sol y de repente un alférez que se cae redondo al suelo, unos dicen que de la emoción, otros de la merluza que llevaba encima. Da la impresión de que la ceremonia no está completa hasta que se produce la nota falsa: un paracaidista que se la pega contra una farola, una bandera rojigualda fumigada desde tres aviones a reacción que acaba desparramándose en fucsia republicano.

Uno de los incidentes curiosos en esta edición del desfile fue el momento en el que a la princesa Leonor se le desprendió el Toisón de Oro momentos antes de iniciarse los trompetazos. Se comprende que, entre tanta condecoración y tanta medalla, la pobre ni se diera cuenta, y entonces su........

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