Lo extraordinario de la tormenta
El lugar es magnífico, porque no ofrece nada. Nada de nada. Ni piscina, ni mar, ni bares o restaurantes, ni tiendas o “experiencias” de ningún tipo, ni bonitas estampas medievales a las que llegar dando un corto paseo. Es sólo una casa de piedra con más de mil años de historia, pero historia currada, de labranza y ganado. Hemos venido a trabajar sin distracciones, y es lo que hemos encontrado, pero no sólo eso.
El día se despierta soleado entre los montes azules de la comarca catalana de la Garrotxa y el calor habitual nos devuelve al interior fresco y antiguo de la piedra. Parece una nueva jornada, otra más, de canícula cruel, hasta que hacia la hora de la siesta el techado de caña del porche da un latigazo contra........
