La maravilla tecnológica que cambió el ocio
Fue uno de aquellos veranos vintage cuando aparecieron. Eran como ruidosos frigoríficos de colores, con unos botones bajo una pequeña pantalla en blanco y negro. La revolución. Una cosa de marcianos -al final, literalmente- en un mundo en el que ni siquiera se veían los ordenadores personales. Hoy las conocemos como las codiciadas máquinas arcade.
Las desarrollaron no se sabe dónde. Al principio en algún vanguardista centro tecnológico de Estados Unidos. Puede que en empresas japonesas de electromecánica. Y alguien encontró una aplicación para el ocio al añadir un elemento muy conocido en Las Vegas: un sistema de pago con monedas.
Así se convirtió echar una partida en la maquinita llamada Pong en un deseo irrefrenable. En blanco y negro, aparecía, a la izquierda, una línea blanca como de una sexta parte de la altura total. A la derecha, otra igual. Ambas estaban dotadas de la exclusiva capacidad de subir o bajar, nada más, a voluntad de quien estuviera........
