Islandia y la Europa que ya no seduce
El “no” islandés a retomar las negociaciones de adhesión no puede interpretarse simplemente como otro episodio del tradicional euroescepticismo nórdico. Islandia ha votado, sobre todo, por mantener el statu quo. Está profundamente integrada en Europa, participa en el Espacio Económico Europeo, forma parte de Schengen y disfruta de buena parte de las ventajas del mercado interior, aunque acepta muchas de sus reglas sin participar plenamente en las decisiones que las producen. Y, aun así, una mayoría de islandeses ha considerado que convertirse en miembro de pleno derecho no ofrece suficientes ventajas como para alterar ese equilibrio. La decisión importa mucho más allá de Reikiavik. Porque plantea una pregunta incómoda para Bruselas: ¿por qué una democracia europea, próspera, occidental y plenamente integrada económicamente no encuentra suficientemente atractivo el proyecto político de la Unión como para querer sentarse en su mesa?
El confort del ‘statu quo’
Islandia ocupa una posición singular que explica buena parte del resultado. No vive fuera de Europa ni necesita acercarse urgentemente a ella. A........
