Xavier Bosch: me ha gustado y no me ha gustado
Mucho Bayern, pero poco premio
El Real Madrid de Arbeloa se lo juega todo a la Champions pero el rival de cuartos es, hoy por hoy, el mejor de Europa. El Bayern ganó 1-2 pero, en el primer tiempo perdonó lo indecible. Los errores de Upamecano y de Gnabry, que solo tenían que empujarla para marcar el primero, les podría costar caro. Porque el Madrid salió vivo en la eliminatoria, a pesar de la derrota. Hasta el 0-2 de Harry Kane, en el primer minuto de la segunda parte, solo había un equipo en el campo. A la contra, Mbappé y Vinicius obligaron a Neuer a hacer tres paradones. Pero cuando parecía que el Bayern podía solucionar la clasificación en la ida, pasaron dos cosas. La afición local silbó a su propio equipo (minuto 58) y Bellingham entró al campo por un sobrepasado Pitarch. Y entre el amor propio merengue, el empuje del Bernabéu, los arreones de Valverde, Bellingham, Mbappé y Vincius, marcaron el primero y a punto estuvieron de conseguir el empate. El Bayern pensó que era coser y cantar, los cambios de Kompany partieron el equipo y los bávaros tuvieron que sufrir para llegar a Alemania con ventaja. Con el Madrid cansado por el esfuerzo, en los últimos 5 minutos el Bayern volvió a perdonar ocasiones por adornarse dentro del área. Poco premio para tanto futbol.
Poco Barça, pero hay algo de vida
El Panathinaikos, hasta ayer empatado a 20 victorias con el Barça, arrasó en el Palau. El equipo griego, con una plantilla hecha para ganar la Euroliga y con Ataman en el banquillo, reventó a un Barça sin bases, sin pivots, con jugadores que se han quedado sin piernas y con la mente muy frágil. El 79-93 final no refleja la castaña que recibieron anoche los de Pascual. Un parcial final de 18-0 maquilló lo que iba a ser la peor paliza recibida en lo que va de curso. Lo demuestra que, al final del tercer cuarto, muchos abonados se fueron para casa. En ese momento, a falta de 10’, el Barça perdía de 31. Con el 49-80, silbidos en la grada, muy pocos pañuelos, y algunos gritos al palco donde ya no quedan responsables ni irresponsables. Al final del encuentro, el atónito Pascual dijo una gran verdad en los micrófonos de Movistar: “Tenemos que olvidarlo lo antes posible”. Sí, mejor. Vamos de olvido en olvido hasta la derrota final. Por suerte, el calendario es benévolo para el Barça en los dos partidos que quedan. Visitar Mónaco, con el equipo local deshecho, es una buena opción. La última jornada en casa, contra el Bayern de Pesic que se jubila definitivamente, puede ser una fiesta... Y una vez en los playoff quizá las estrellas se enchufan. Peor que ahora no pueden estar
