El último acto de servicio de Lamine Yamal
Con 1-0 bastaba. De penalti claro, cometido sobre Lamine Yamal, que transformó el propio Lamine Yamal. El entrenador del Barça sigue con la costumbre, entre supersticiosa y algo pueril, de no mirar cuando su equipo ejecuta una pena máxima. La gran pena llegó justo después. Lamine Yamal se lesionó en el golpeo del penalti y ya no se levantó del suelo.
Rotura muscular en los isquiotibiales de la pierna izquierda. En el minuto 39 de partido. Una más. O no. Fue la segunda en el partido ante un Celta que obligaba al Barça a correr mucho más que de costumbre. Joao Cancelo ya había tenido que pedir el cambio antes del minuto 20.
Las roturas desquician al equipo y al entrenador, que no entiende que esta sea la peor, en cuanto a lesiones musculares, en dos décadas. Sin Lamine, el Barça controló el partido con oficio y sacrificio. Lo de Pedri, Fermín y Eric fue un escándalo de fútbol. Todo el equipo dio el tono. Solo Rashford bajó mucho con respecto al motivadísimo Ferran. Por cierto, Del Cerro Grande, desde el VAR, le anuló injustamente una de los golazos de la temporada. Pero ayer Del Cerro no le pudo dar emoción a la Liga. El Celta no volvió a rematar a puerta desde el minuto tres de partido.
La afición del Barça presente en el Camp Nou (59.034 en un miércoles a las 21.30 h.) no se puso nerviosa hasta la entrada de Iago Aspas, en el minuto 80, y al fin y al cabo el Camp Nou sigue contando los partidos de Liga por victorias. Y, mejor aún, el Real Madrid sigue estando a 9 puntos cuando solo quedan 6 jornadas por disputar.
Pero serán seis partidos muy probablemente sin la estrella del equipo y el jugador más desequilibrante de la Liga. Sin Lamine Yamal ya nos dimos cuenta ayer que todo cuesta más. Como sin Raphinha. Pero la Liga pinta muy bien.
