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El despertador del Barça sonó demasiado tarde en Milán

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06.03.2026

Tercera derrota consecutiva del Barça de Xavi Pascual en la Euroliga. Tras perder contra París y Virtus, anoche la decepción llegó en Milán (87-84). El ajustado resultado final maquilla que el Barça perdía de 27 puntos al final del tercer cuarto. O, lo que es lo mismo, estuvo a un solo triple de empatar un encuentro que este Barça triste, apático y fallón se había dedicado a dilapidar durante treinta minutos. La puesta en escena fue mala en el primer cuarto (24-17), siguió empeorando hasta al descanso (46-34) y lo del tercer cuarto fue una vergüenza (78-51). A las constantes pérdidas de balón se sumaba una defensa pueril, la mala racha en triples y la obstinación para tirar de lejos de Clyburn y Punter sin acierto. 

Mientras, Leandro Bolmaro se lucía como director de orquesta y hacía lo que quería contra su exequipo. Igual que pasó con Hezonja, al volver de la NBA, el base argentino tenía que haber recalado en el Barça, pero, de un tiempo a esta parte, los regalos no se hacen solo en la pista sino también en los despachos del Palau. Y cuando más sonrojante era el resultado, cuando Armani ya le había hecho un traje al Barça, un quinteto insólito (Satoransky, Clyburn, Parra, Shengelia y Vesely) empezaron la remontada con un parcial de 0-11. 

Este arranque dio alas al Barça -sin un solo minuto más de Punter ni de Laprovittola-, Milán empezó a perder balones y el 9-33 del último cuarto no solo maquilló otra mala noche, sino que debe ser el punto de inflexión mental para lo que queda de año. Ojalá. De momento, se demostró que, de no anotar 85 puntos, el Barça no gana los partidos. La clave es que sigue encajando demasiado y la desesperación se empieza a notar en las facciones del entrenador.


© Mundo Deportivo