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CCOO y UGT pasan de las personas meteorosensibles

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10.03.2026

CCOO y UGT pasan de las personas meteorosensibles

Quizá la solución sea que los meteorosensibles nos declaremos personas víctimas del cambio climático.

Acabo de enterarme de que, en su afán por proteger a las minorías maltratadas, que en España son multitud y salen como setas desde que gobierna el sanchismo, los sindicatos han firmado con la ministra Yolanda Díaz (exlideresa y esperanza baldía de la izquierda), una serie de recomendaciones para que los empresarios sepan cómo actuar -y echen cuentas de lo que les costará la broma- cuando a alguna de sus "personas trabajadoras" (argot sindical) le dé un repente y harto de ocultar sus sentimientos y condición, decida que ya no se reconoce como Enrique y que se siente Eloisa o viceversa. El Protocolo de acompañamiento para las personas trans en el ámbito de la empresa, que así se llama el invento, se firmó a finales de febrero y es, según CCOO, "pionero no sólo en Europa, sino a nivel internacional". Paula Iglesias, la presidenta del lobby LGTBI, que también tuvo arte y parte en el parto, tras afirmar que "España da un paso más hacia delante para volver a hacer historia", se comprometió a reunirse con los ayatolas iraníes para entregarles una copia del acuerdo. Es broma.

Los sindicatos no paran de idear sandeces que sirvan para enredar en los centros de trabajo y justificar nuevas subvenciones. ¿En qué consiste el protocolo? Antes, deben ustedes saber que los dirigentes de CCOO y UGT y la ministra Yolanda, son adeptos de Thomas Hobbes, el de "el hombre es un lobo para el hombre" (El Leviatán, 1651) y viven convencidos de que los empresarios disfrutan explotando al trabajador y que a ambos, patrón y currito, lo que les pide el cuerpo cuando ven a un diferente es primero marginarlo y después devorarlo. Los sindicatos se inventan enemigos y problemas donde nos los hay. Así pasan el rato y se hacen los interesantes.

Según la UGT, que afirma tener unos estudios que lo corroboran -fijo que subvencionados- las personas trans se ocultan por temor a represalias o discriminación. Además, parece que cuando una persona trabajadora (lo que antes se conocía por "un trabajador") decide transformarse nadie le echa una mano. Dicen los de UGT que esto "perpetúa una desigualdad estructural para las personas trans" y ya saben ustedes que al ser "estructural" es muy desagradable y molesta por persistente. Los sindicatos han pensado que la mejor solución es que en las empresas se designe a un propio que haga las veces de coach experto en transformaciones. Y si no es experto del todo, por lo menos que ponga interés. No aclaran si será voluntario o por sorteo y rotará como el presidente de la comunidad de vecinos. Pero lo que sí es seguro es que el coach tendrá derecho a licencias retribuidas para asistir a cursos de formación (que impartirán los sindicatos previo ingreso de la correspondiente subvención) y podrá solicitar horas para no asistir a su trabajo y aplicarse en el coaching transformador con el interesado. Este, a su vez, disfrutará de los correspondientes permisos, también retribuidos, para hacer como Dios manda un proceso introspectivo que alumbre la deseada transformación. Momento este en el que todas sus personas compañeras de trabajo brindaran por (el/ella o prefiere no contestar). La fiesta la pagará el empresario of course.

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El coach no les ha parecido suficiente a los firmantes del protocolo y han ideado "una Comisión de Acompañamiento, integrada de forma paritaria por representantes de la empresa y de la representación legal de las personas trabajadoras, siendo imprescindible la presencia sindical como elemento que garantiza la correcta aplicación del mismo". Faltaría más. Además de esta nueva comisión, las empresas de más de 50 trabajadores tienen -desde el año 2024- la obligación de nombrar un referente o delegado de igualdad LGTBI (Real Decreto 1026/2024) al que te puedes quejar si una persona compañera te ha llamado Pepe -por despiste, sin mala intención- y tú que ya eres Josefina, no estás dispuesta a consentirlo. Otra cosa: ¿les parece justo que si quieres iniciar tu proceso de transformación, pero en el curro no llegáis a 49 empleados, te quedes sin coach? Esto sí que es discriminatorio.

El protocolo no es muy preciso. El interesado presenta la solicitud al coach y este diseña un plan individualizado de acompañamiento. No dicen en qué consiste. Pero pónganse en lo peor. Lo que si aclara es que durante la transición de género "una vez la rectificación de la mención registral (de señor a señora o al revés) haya sido resuelta de forma favorable por la Administración, el protocolo deberá prever cómo se llevará a cabo el proceso de adaptación y cambios formales". ¿Qué se tendrá que adaptar en la empresa? Pongo un ejemplo: el señor Enrique era persona pescadero en una gran superficie; ahora es la señora Eloisa y se ha transformado en persona pescadera. Perdonen, pero ¿dónde está el tema? ¿En el WC? Seguro que hay gato encerrado porque los sindicatos y Yolanda dicen que se establecerán medidas de seguimiento y control de la situación laboral. Si al coach le salen un par de transformaciones al año, ya le han visto en su puesto de trabajo ¿Habrá picaresca con esto? ¿Ha previsto el protocolo qué hacer si el interesado a mitad del proceso pide que le cambien a la persona acompañante? ¿Tiene responsabilidad el coach si esto sucede? Son tantos los interrogantes.

Y es llegado a este punto donde me veo en la obligación de alzar mi pluma para defender las justas reivindicaciones de las personas meteorosensibles entre las que me encuentro. Somos miles. De todo genero y condición y sin embargo no nos hacen ni caso. Cambia el tiempo y te duelen las articulaciones, la cabeza. Te sientes triste, sin ganas de hacer nada. Llegas al trabajo y callas. Temeroso de que te acusen de persona quejica. No es fácil. Quizá la solución sea que los meteorosensibles nos declaremos personas víctimas del cambio climático. Seguro que nos ponen un coach.


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