Dos ciudades en un mismo valle
Alejandro Ramírez Morón
Caracas no es una sola ciudad; es un diálogo permanente y estridente entre dos arquitecturas que comparten la misma fractura geográfica. Desde cualquier esquina del valle, basta levantar la mirada para entender la trama: abajo, el hormigón, el vidrio y la cuadrícula trazada a regla; arriba, el ladrillo al desnudo, el zinc y una masa viva de viviendas espontáneas que trepan la montaña desafiando la gravedad.
El contraste es casi tectónico. En zonas de frontera cotidiana, como el borde donde Petare se encuentra con La Urbina o donde el barrio La Cruz limita con los edificios corporativos de Chacao, la distancia entre ambos mundos no se mide en kilómetros, sino en la anchura de una avenida.
Al amanecer, la ciudad del cerro despierta primero. Mientras el........
