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La reconstrucción después del terremoto debe ser profundamente democrática

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20.08.2026

Hace una semana, un terremoto de 7,4 sacudió al país. Hasta ahora, ha dejado 314 muertos, 262 desaparecidos y miles de lesionados, además de numerosas edificaciones destruidas. Como ocurre después de cada desastre, también quedaron preguntas sobre la responsabilidad del Estado, las condiciones de los territorios, cómo debería ser la reconstrucción y hasta qué punto la disparidad de los territorios determina hasta qué punto se vuelve un desastre. 

La Silla Académica habló con Juan Ricardo Aparicio, profesor de la Universidad de los Andes y coautor de “No hay desastres naturales: debates y propuestas para el diseño crítico de las acciones humanitarias”, sobre los desafíos que vienen después de la emergencia y sobre cómo evitar que la reconstrucción reproduzca vulnerabilidades.

La Silla Académica. Varias personas han dicho que el terremoto es una forma como la naturaleza nos recuerda nuestra fragilidad, pero en su artículo la tesis central es que los desastres no son naturales, ¿qué es lo “no natural”?

Juan Ricardo Aparicio. La pregunta tiene una historia interesante. Después del terremoto de Lisboa de 1755 hubo una serie de cartas y reflexiones entre Kant, Rousseau y otros pensadores en las que se preguntaban por qué ocurrían los desastres. En ese momento se planteaban como un castigo divino, como algo intempestivo o como una cuestión religiosa. Y esa forma de pensar el desastre también determinaba la manera de responder ante él.

Ya en el caso colombiano reciente, hay un pensador muy importante en el tema, Gustavo Wilches-Chaux, que escribió hace mucho tiempo que no hay desastres naturales y plantea que la  amenaza —un terremoto o un huracán— interactúa con el riesgo y, sobre todo, con la vulnerabilidad.

Esa vulnerabilidad no es una esencia ni una condición con la que nacen las personas o los territorios. Es un producto de relaciones históricas acumuladas en el tiempo. Tiene que ver con cómo se distribuyen la infraestructura, los recursos, los servicios, la capacidad de protección y también el poder.

Por eso, lo primero que hay que hacer es dejar de llamar a esto “desastre natural” y dejar de pensarlo como algo intempestivo. El terremoto ocurre, pero que ese fenómeno se convierta en un desastre depende de qué tan vulnerable es la sociedad que lo recibe. Una sociedad puede tener buenas normas de sismorresistencia, capacidad de hacerlas cumplir y recursos para construir de manera segura.

LSA. Como Chile y Haití.

JRA. En 2010 en Chile y Haití hubo sismos de magnitudes parecidas, pero mientras en Haití hubo más de 200 mil muertos, en Chile hubo aproximadamente 500. Ese impacto diferencial muestra que el desastre no es natural. Un mismo fenómeno físico puede producir consecuencias completamente distintas dependiendo de las condiciones sociales, políticas y económicas que encuentra.

El terremoto es un movimiento tectónico abrupto y difícil, capaz de exponer la historia de una sociedad y la distribución social de la vulnerabilidad, que es causada por la política, pero también por el tema de la ausencia del Estado. Margarita Serje, en El revés de la nación, muestra cómo el desarrollo de Colombia se ha dado a costa de crear periferias; lugares donde hay ausencia del Estado, como el Chocó. A lo que nos enfrentamos entonces con el terremoto es a ver el tipo de sociedad que tenemos.

Entre las ciudades de Colombia hay diferencias. Manizales y Popayán han sufrido desastres, pero escuchaba en la radio que en Manizales los edificios más o menos se sostuvieron porque la sociedad estaba preparada para eso; se tomaron medidas después de las emergencias que ya habían vivido.

En Colombia, además, estamos hablando de una vulnerabilidad racializada y relacionada también con la clase y el género. Por ejemplo, en el caso colombiano y caribeño hay una continuidad entre una historia colonial, el extractivismo y el desastre. No es casualidad que sean los grupos históricamente más vulnerables los que también resulten más afectados por los desastres. Por ejemplo, el Covid-19 nos cogió con una distribución particular de las distancias a los centros de salud, a las carreteras y a las infraestructuras. Eso marcó una diferencia enorme entre las posibilidades de las personas para acceder a los servicios de salud. 

LSA. En Cali y Pereira también se cayeron construcciones en sectores de ingresos altos. ¿Cómo se podría aterrizar esta lectura en ese caso?

JRA. Naomi Klein tiene un libro muy interesante sobre el capitalismo de desastre, La doctrina del shock. Por ejemplo, en los incendios de Los Ángeles, salió la pregunta sobre quién tiene seguros y quién no es importante, porque un seguro permite sobrellevar el desastre, pero........

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