En cinco semanas, por Hernán Chaparro
En cinco semanas iremos, de nuevo, a votar. El domingo 4 de octubre son las elecciones distritales, provinciales y regionales. Si bien el tema está en medios, paneles publicitarios, carros con propaganda y pintas en paredes, esto parece ser más la expresión de la agenda de preocupaciones periodísticas y de los políticos que postulan. Puede que los primeros días del gobierno de Fuerza Popular capturen la atención pública, pero da la impresión de que, a nivel ciudadano, no se observa mayor interés ni información sobre los asuntos municipales. Parece que vamos a unas elecciones donde el ausentismo, la fragmentación política y la polarización de algunos marcará los resultados.
Las recientes elecciones presidenciales mostraron que el ausentismo electoral ha venido creciendo. Un efecto del cambio que se hizo en el 2006 con relación al monto de las multas, pero también la expresión de la decepción de la ciudadanía con relación al conjunto de la oferta electoral. Esto también viene ocurriendo con las elecciones municipales, al menos en Lima. Si uno compara los datos de participación del 2006 en adelante, tenemos que el nivel de asistencia a las ánforas ha venido disminuyendo de elección en elección desde el 2006. En las municipales de ese año el ausentismo fue del 12%. Fue aumentando entre uno y dos puntos porcentuales durante los siguientes procesos, pero en el 2024 los ausentes dieron un salto y llegaron al 21.4% de los electores hábiles.
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