Barcelona 1936
El 16 de agosto de hace 90 años, terminaba uno de los espectáculos deportivos más grotescos de la historia. Hitler clausuraba los Juegos Olímpicos que la Berlín del Tercer Reich nunca debió acoger. El dictador consideraba los deportes una pérdida de tiempo y se resistía a ver sus calles contaminadas de multirracialidad. Fue su ministro patizambo quien insistió en el evento para camuflar la amenaza. Goebbels lo arregló todo: se retiraron carteles antisemitas, se detuvo a vagabundos y gitanos, Speer levantó un estadio para más de 100.000 personas, Riefenstahl engañó al planeta con su cámara y Carl Diem se sacó de la chistera el relevo del fuego de Olimpia para dulcificar las aristas con pinceladas clásicas. Berlín se convirtió en un micromundo de poliespán, un trampantojo en el que la ciudad era una caverna y el resto del mundo, condenado a ver sombras.
Los Juegos de........
