La dignidad del poder
Hace 41 años, el 29 de agosto de 1985, Víctor Paz Estenssoro promulgó el Decreto Supremo 21060. Tenía casi 78 años, ejercía por cuarta vez la Presidencia y Bolivia se encontraba al borde del colapso.
Pero hay algo más notable que su edad y la gravedad de aquella crisis. El hombre que había contribuido decisivamente a construir el Estado surgido de la Revolución Nacional fue también quien comprendió que ese modelo había llegado a su límite.
Víctor Paz no se enamoró de su obra.
Pocas pruebas revelan mejor la estatura de un gobernante. El dirigente común se aferra a su pasado aun cuando los hechos lo contradicen, porque rectificar le parece una derrota. El estadista comprende que la fidelidad a un país puede exigirle modificar aquello que él mismo construyó.
No renegó de 1952. La Revolución Nacional había respondido a las necesidades de su tiempo y transformado Bolivia. Pero treinta y tres años después el país era otro. La hiperinflación había destruido los salarios, el Estado no podía cumplir sus obligaciones y la desesperanza se apoderaba de los bolivianos. Defender el antiguo modelo sólo para preservar su legado habría sido una forma de vanidad.
Tuvo el valor de leer nuevamente el país. Pudo limitarse a custodiar su lugar en la historia y recibir los honores de........
