No todo le sale bien al amable vecino del sur
Ciertamente, provoca melancolía, cuando no depresión, comparar el desempeño de la política exterior marroquí, que trabaja coordinada y en varios frentes simultáneos, con el trabajo del Ministerio que dirige José Manuel Albares, siempre a remolque de los acontecimientos y enseñando los puñitos cuando se quiere poner trascendente, pero la realidad no es tan penosa como puede parecer. De hecho, no es que la diplomacia de Marruecos la dirijan unos genios absolutos, que marcan fabulosas estrategias a medio y largo plazo que ni Eisenhower, porque no es así. Lo que sucede es que los nuestros son bastante torpes, están más pendientes de aguantar en el cargo los meses que quedan de legislatura que en hacer bien el trabajo y, además, no se caracterizan por rodearse de profesionales probados, con voz propia y espíritu crítico, que, aunque a Óscar........
