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Por qué el clientelismo asfixia a Venezuela, por Noel Álvarez

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13.04.2026

El clientelismo político en Venezuela no es simplemente un error de gestión o una mala práctica aislada; es la base fundamental sobre la cual se ha edificado una cultura de dependencia que anula la libertad del individuo. Históricamente, el sistema político venezolano ha operado bajo la premisa de que el Estado es el dueño de la riqueza y el ciudadano un mendigo que debe agradecer las migajas que caen de la mesa pública. Esta relación de patronazgo, donde el político actúa como un protector y el ciudadano como un cliente subordinado, ha sustituido el concepto de «derecho» por el de «favor», transformando la democracia en una transacción mercantilista de lealtades a cambio de necesidades básicas.

Desde una perspectiva teórica, algunos analistas intentan rescatar aspectos «positivos» del clientelismo, argumentando que, en contextos de extrema precariedad institucional, estas redes funcionan como un mecanismo de protección social informal. Se dice que el clientelismo permite que recursos públicos lleguen a sectores donde el Estado formal nunca llega, ofreciendo una respuesta inmediata a una urgencia médica o una carencia alimentaria. Sin embargo, yo rechazo esta visión por considerarla una trampa de pobreza. Lo que el clientelismo ofrece no es protección, es un analgésico que adormece la voluntad ciudadana mientras la enfermedad de la ineficiencia sigue devorando al país. Lo que parece un beneficio inmediato es, en realidad, el precio que paga el........

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