La Plaza Mayor de Zamora, una plaza complicada
La Plaza Mayor de Zamora, una plaza complicada
La plaza mayor de cualquier ciudad o pueblo siempre ha sido un lugar de encuentro para sus habitantes.
Todos los que hemos vivido muchos años en Zamora tenemos algún recuerdo personal y distinto de la Plaza Mayor, pero casi siempre asociado a una plaza llena de gente y con actividades diversas, con abundancia de ruidos, movimiento y alboroto. Mi recuerdo de niño está asociado a la cantidad de gente que se congregaba un día de la semana, creo que los domingos, en la zona de los soportales, especialmente en verano. Pregunté un día a mi padre y me dijo que eran segadores esperando a ser contratados por los capataces de los terratenientes locales. También recuerdo, llevado de la mano muy apretada de mi madre, el encuentro entre Cristo y su Madre el Domingo de Resurrección, con los disparos de escopetas desde unos balcones cerca del Ayuntamiento y todo el mundo aplaudiendo y dando vivas.
Al margen de los recuerdos de cada uno, Daniel López Bragado y Víctor-Antonio Lafuente Sánchez publicaron hace algunos años en el Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos un riguroso estudio que arroja luz sobre el particular que aporta aspectos poco conocidos sobre lo que ha sido la Plaza Mayor a lo largo del siglo XX.
Según estos autores, "algunos ven una plaza con una iglesia dentro. Otros, una plaza a la que le falta un lateral. Lo cierto es que la Plaza Mayor de Zamora es un espacio urbano muy importante para la ciudad, pero es como un problema pendiente, por resolver, a pesar de los proyectos que se han ido poniendo sobre la mesa y que pasaron desde el derribo de San Juan hasta la recuperación de los soportales que faltan en un estilo arquitectónico........
