Descartes ilegales: cámaras revelan operaciones prohibidas en la pesca industrial chilena
Descartes ilegales: cámaras revelan operaciones prohibidas en la pesca industrial chilena
El buque factoría Unzen, de Empresa Desarrollo Pesquero de Chile SA, controlada por la multinacional japonesa Nissui, fue sancionado tras comprobarse descarte ilegal de merluza de cola, una especie en estado de conservación crítico, frente a las costas de Aysén. El descarte, que consiste en devolver al mar peces que ya fueron capturados, es una práctica prohibida porque la mayoría de individuos están muertos y porque distorsiona las estadísticas de captura, fomentando la sobrepesca.
Unzen es el nombre de un barco pesquero que mide casi 92 metros de largo: el tamaño de un edificio de unos 23 pisos. Es tan grande que a bordo lleva una planta de procesamiento para elaborar productos congelados y harina de pescado. Es lo que se conoce como un buque factoría y esa capacidad le permite permanecer largas temporadas en el mar sin necesidad de regresar a puerto.
El 31 de mayo de 2020, el Unzen zarpó desde Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, para pescar en las aguas de la Patagonia merluza de cola (Macruronus magellanicus), considerada agotada por la Subsecretaría de Pesca. Regresó al puerto 60 días después, llevando consigo la prueba de haber cometido una de las actividades ilegales más dañinas para la biodiversidad de los océanos.
Desde 2012, por ley, todas las naves pesqueras industriales y artesanales mayores a 15 metros deben grabar sus faenas pesqueras. Cada vez que la red es lanzada al mar, lo que en lenguaje pesquero es conocido como un lance, una cámara instalada en el barco (formalmente llamada Dispositivo de Registro de Imágenes) comienza a registrar la actividad. Cuando el buque desembarca, los videos son entregados al Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca).
La medida busca tener un control de lo que pasa en altamar y asegurarse de que las reglas se cumplen. Sin embargo, según pudo comprobar esta investigación de Mongabay Latam, el Sernapesca no tiene la capacidad de revisar todos los videos. Esa es posiblemente la razón por la que el Unzen se arriesgó y entregó al organismo las pruebas de su propia actividad ilegal.
Leer más | Pedido de facultades legislativas de presidenta Fujimori enciende alertas en sector ambiental de Perú
La Dirección Nacional del Sernapesca en Valparaíso seleccionó, para su revisión, 17 lances de los 174 que el Unzen efectuó durante el tiempo que estuvo en el mar. El resultado del informe técnico reveló que en el 88 % de los casos el barco hizo descarte ilegal de merluza de cola, es decir que devolvió al mar peces que ya había capturado.
El descarte es una práctica prohibida en Chile y en gran parte del mundo por sus altos impactos ambientales. Y es que cuando los peces son devueltos al mar, la mayoría ya están muertos debido a las lesiones provocadas por las redes, la presión o el tiempo fuera del agua.
Muchas veces, el objetivo del descarte es liberar espacio en las bodegas y conservar sólo las especies de mayor valor comercial; eliminar los ejemplares de menor tamaño o menor precio para maximizar las ganancias; o desechar los peces cuando la cuota autorizada ya fue completada para así evitar sanciones. El riesgo del descarte es que se subestiman las capturas reales, ya que los peces descartados no quedan registrados. Eso hace que se distorsionen las evaluaciones científicas de las poblaciones de peces, dificultando la administración de las cuotas de pesca y favoreciendo la sobreexplotación.
Que el Unzen haya descartado merluza de cola es particularmente grave, aseguran los expertos consultados por Mongabay Latam, dado que la Subsecretaría de Pesca (Subpesca) ha advertido que los ejemplares adultos de esta especie están debajo del límite seguro y no pueden reproducirse bien, de ahí que la han declarado agotada.
La compañía dueña del barco, Empresa Desarrollo Pesquero de Chile SA (Emdepes SA), controlada por la multinacional japonesa Nissui, fue multada con 321 millones de pesos (unos 339 000 dólares), que pagó al Estado en octubre de 2025. Pero lo ocurrido con este buque factoría no es un caso aislado. Mongabay Latam revisó todos los Procesos Sancionatorios Administrativos iniciados por el Sernapesca en los últimos cinco años y comprobó que el descarte está lejos de ser una práctica inusual.
Entre 2020 y 2025, el organismo fiscalizador abrió 23 expedientes contra 11 empresas de la gran industria pesquera. Seis de ellos acabaron en absolución, dos fueron terminados sin una sanción y los otros 15 impusieron multas con las cuales el Estado recaudó más de 1050 millones de pesos, equivalentes a más de un millón de dólares. Además, entre enero 2025 y marzo de 2026, el organismo inició otros 14 nuevos Procesos Sancionatorios Administrativos por descarte ilegal, en diferentes regiones de Chile, que siguen en investigación.
Mongabay Latam contactó en reiteradas ocasiones a Empresa Desarrollo Pesquero de Chile SA solicitando su versión, pero hasta la publicación de este reportaje la compañía no envió respuestas a nuestras preguntas ni concedió una entrevista.
Buque factoría Unzen. Foto: Marinetraffic
El descarte ilegal: una práctica frecuente en la pesca chilena
Toda la pesca que el Unzen acopia y procesa a bordo es capturada con un sistema que alterna entre el arrastre de fondo y el de media agua. Mientras el primero remolca una red por el fondo marino, el segundo arrastra una red de forma cónica que captura los recursos hidrobiológicos que están en la columna de agua. Ambos métodos han sido fuertemente cuestionados por científicos y conservacionistas a nivel mundial por su poca selectividad: capturan todo lo que encuentran a su paso.
En los últimos cinco años, los Procesos Sancionatorios Administrativos por descarte ilegal estuvieron dirigidos, justamente, a la pesca industrial de arrastre y también a la de cerco, un arte de pesca que consiste en rodear un cardumen con una gran red que luego se cierra atrapando los peces en su interior.
Según información de Sernapesca, además del Unzen, otros dos barcos, el Unionsur, también propiedad de Emdepes; y el Cabo de Hornos, perteneciente a Pesca Chile SA (2023), fueron sancionados por descarte de merluza de cola y del sur en controversia con la Ley de Pesca, en sus operaciones frente a las costas de Aysén, en la Patagonia.
Pesca Chile SA, a través de su representante legal, Rene Casanova Pezzini, dijo a Mongabay Latam que “en el caso de la nave Cabo de Hornos, el procedimiento administrativo se originó porque algunos ejemplares sufrieron daño mecánico durante la faena, quedando inutilizables para el consumo humano. Esa situación se encuentra contemplada en el protocolo........
