menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Por qué la «transición ecológica» es un engaño

11 0
29.08.2026

Este verano abrasador en Europa occidental nos obliga a plantearnos cómo se está gestionando la catástrofe ecológica.

Desde que se convirtió en una realidad evidente, a principios de los años noventa, la respuesta que han dado los Estados, las empresas y la mayoría de los actores políticos a la crisis climática se ha basado en el concepto de transición ecológica.

Esta estrategia es producto de su época: es una respuesta económica a un problema físico. Basándose en las teorías económicas de moda, predice que la innovación en las energías limpias, que emiten pocos gases de efecto invernadero, acabará imponiendo una nueva norma gracias a una reducción relativa de los precios de las energías verdes frente a las marrones basadas en hidrocarburos. Para acelerar el proceso, incluso se puede fijar un precio al carbono.

Esto, provocará la sustitución de lo marrón por lo verde, siguiendo el esquema clásico de la destrucción creativa, un concepto teorizado por el economista austriaco Joseph Schumpeter (1883-1950). Así, las inversiones en las llamadas energías renovables deben conducir inevitablemente a una reducción del uso de hidrocarburos y a la disminución de las emisiones.

Esta lógica es la que ha guiado todas las políticas llevadas a cabo y respaldadas durante las últimas tres décadas, incluidas las promovidas por las COP a nivel internacional. Incluso se aplica a otros aspectos de la catástrofe ecológica, como el de la biodiversidad.

Es cierto que el esfuerzo en materia de energías renovables es muy insuficiente; pero, aun así, esta hoja de ruta se ha seguido al pie de la letra. En 1990, las energías renovables representaban el 3,13 % de toda la producción de energía primaria. En 2025, esta proporción ha subido al 8,59 %, es decir, 2,75 veces más que hace treinta y cinco años.

Algunos casos, como el de China, son impresionantes: la proporción de energías renovables en ese mismo periodo se ha multiplicado por 5,5, pasando del 1,66 % al 9,19 %. Ahora supera la media de los países de renta alta, que se sitúa en el 8 %.

Una catástrofe que se extiende y se acelera

Según los datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la cuota de las energías renovables en el mix energético mundial ha aumentado 2,5 puntos entre 2000 y 2023, mientras que la de los hidrocarburos ha bajado 0,4 puntos. Ante estos resultados, cabría esperar un efecto en las emisiones de gases de efecto invernadero, siguiendo la lógica de la sustitución. Sin embargo, estas alcanzan cada año nuevos récords.

En 2024, se emitieron a la atmósfera 38 600 millones de toneladas de dióxido de carbono, es decir, 1,7 veces más que en 1990. En 2030, se prevé que el nivel de estas emisiones sea casi el doble del necesario para limitar el calentamiento global a 1,5 °C respecto a la era preindustrial (1850-1900), tal y como establecen los acuerdos internacionales.

Pero, más allá de estas cifras, se observa que se han superado siete de los nueve límites planetarios, sin perspectivas de una recuperación rápida. Y, como todo el mundo puede comprobar, la lógica de la catástrofe ecológica parece estar extendiéndose y acelerándose.

Esta paradoja entre la aplicación de la estrategia de transición ecológica y la aceleración del caos climático es el tema de un artículo de investigación del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado el 24 de julio de 2026.

Es importante destacar que esta institución internacional cuenta con una sección de investigación bastante interesante, que no duda en entrar en conflicto con las propias prácticas del FMI. Ya en 2016, unos investigadores del Fondo cuestionaban el mito del éxito de las reformas neoliberales, mientras que en 2022, un artículo echaba por tierra uno de los pilares de las políticas económicas: el "ciclo precios-salarios". Por lo demás, estos trabajos no suelen tener ningún impacto en la actuación real del Fondo.

En el caso que nos ocupa, el artículo, escrito por tres investigadores........

© La Haine