Las tres Europas y la guerra que viene
Elección tras elección, lo mismo en Francia que en Alemania, Suecia o el Reino Unido, las urnas nos van dejando nítidamente dibujado el paisaje de una Europa cuya población se ha dividido en tres grandes grupos. Primer grupo: el de los «instalados», es decir, funcionarios, pensionistas o profesionales vinculados al presupuesto público, que generalmente votan a partidos «de orden», los viejos partidos del sistema, sean de derechas o de izquierdas, ya se trate de Macron o de Merz o de cualquier otro producto del duopolio socialdemócrata-popular que nos ha venido rigiendo hasta la fecha. Segundo grupo: el de los «reivindicativos», es decir, inmigrantes, nacionales de origen extranjero, subsidiados, etc., que se han convertido en la masa de maniobra fundamental de la nueva izquierda, y que son los que han llevado a la izquierda a vencer en Suecia o en Berlín. Tercer grupo: el de los «arraigados», a los que podríamos llamar también «desposeídos», y que son los europeos autóctonos de aquella vieja clase media hoy depauperada, cuyo voto se orienta masivamente hacia las opciones soberanistas y patriotas (valga la redundancia).
Los contornos de cada grupo y la proporción entre unos y otros varía según los países, su historia particular y sus circunstancias sociales y culturales, pero esta división se está haciendo cada vez más patente. En Europa crece el número de los desposeídos, esa gente a la que se ha privado de su vieja nación, de su identidad de........
