Gasteiz, frente de batalla antifascista por una Euskal Herria independiente y socialista
Llevamos tiempo insistiendo en que Euskal Herria no está ni puede estar al margen de las tendencias autoritarias y neofascistas impulsadas estratégicamente por el imperialismo, impulso que busca adaptar la barbarie tecnocientífica depredadora del nazi-fascismo histórico a las exigencias actuales de la acumulación de capital lanzado a la IIIGM. Las inversiones inmensas de capital para desarrollar exclusivamente el componente reaccionario de la IA –veamos el Proyecto Palantir– también golpean al pueblo trabajador vasco.
En Euskal Herria no estamos ante una realidad totalmente nueva, sorpresiva, sino ante la actualización reforzada de las antiguas doctrinas de contrainsurgencia con las que nos empezaron a golpear desde mediados de los ‘70, cuando la simple represión franquista perdía eficacia; pero desde entonces nos golpean con nuevos medios, nuevas tácticas y sobre todo nueva estrategia de tensionamientos social, división y provocación para cortar de cuajo la reanudación de luchas que se está dando. Por ejemplo, conocimos y sufrimos desde aquellos tiempos el terrorismo, los atentados, las amenazas, los secuestros, las provocaciones, la guerra de la droga, siendo los GAL el paradigma de todo ello.
Pero desde hace un tiempo observamos cómo esta nueva contrainsurgencia emplea nuevas tácticas como la creación de grupos de matones que provocan, amenazan y golpean; como la potenciación del racismo más odioso. Nos llegaban noticias espeluznantes desde Errekaleor, barrio okupado y autogestionado de la capital artificial de Euskal Herria. Un grupo de matones, alentados por la policía, entraban en el barrio agrediendo de manera brutal a quienes desarrollan ese proyecto de autogestión popular. Es sabido que la autogestión popular es una característica histórica de nuestro pueblo, y que Errekaleor es además un símbolo especialmente odiado por la burguesía vasca.
El saber popular, su memoria de lucha, siempre nos aporta una luz cierta que nos guía entre las mentiras de la manipulación oficial. Por esto sabemos que las vecinas del barrio tienen razón cuando señalaban sin complejos y con absoluta rotundidad a la ertzantza como instigadora.
En un artículo previo decíamos: “No dudamos que la ertzantza jugará un papel fundamental en la estructuración que quieren hacer al Estado español, por un lado desarrollando el discurso securitario y de orden que éste necesita, tal y como hemos explicado. Pero sobre todo en la lucha contra los elementos insurgentes que permanecen en pie en la lucha por la liberación total de Euskal Herria1”.
Gasteiz, ciudad en la que hace 50 años se produjo el asesinato de Pedro Mª Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral bajo la consigna de “la calle es mía” del infame Manuel Fraga Iribarne; está siendo escenario de una batalla que no debe pasar desapercibida.
Este franquista, que nunca pagó por sus crímenes, ya advirtió tres días después de la masacre del 3 de marzo que «No se van a tolerar planteamientos anarquistas o utópicos. Que este triste ejemplo sirva de gran lección a todos los españoles en los próximos meses». Y en eso están los aparatos del Estado, tal y como podemos observar, y además de renovados métodos. Desde hace tiempo el saber popular observa que las diversas fuerzas represivas utilizan a personas con especiales problemáticas como marionetas suyas en la guerra de la droga, en la llamada ‘delincuencia’, en la provocación de la famosa ‘inseguridad ciudadana’, etc. Este es un método de provocación que ya se usaba en la Roma antigua pero que ahora tiene un poder muy superior porque la integración sistémica de los medios represivos tecnopolíticos está alcanzando niveles insospechados hace muy poco.
Podríamos realizar un repaso histórico de todo el desarrollo represivo ocurrido en Gasteiz, necesariamente vinculado a la lucha de liberación nacional y social de Euskal Herria. El volumen de dicho propósito es inabarcable en un artículo,........
