Falleció Heinz Dieterich: el teórico de un «socialismo» sin revolución para América Latina
El creador de la fórmula del «Socialismo del siglo XXI» prometió superar el capitalismo sin expropiar a los capitalistas ni disputarles el poder del Estado
Heinz Dieterich alcanzó notoriedad internacional gracias a la relación que durante cierto tiempo mantuvo con Hugo Chávez y a una fórmula que sedujo a buena parte de la izquierda latinoamericana. Tras su aparente «novedad teórica» se escondía, sin embargo, una vieja utopía reformista: la de sustituir el capitalismo mediante cálculos matemáticos, sin alterar la propiedad de los medios de producción ni arrebatar el poder político a la clase dominante.
Por CRISTÓBAL GARCÍA VERA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El pasado 18 de julio fallecía en Ciudad de México el sociólogo Heinz Dieterich. Durante años, su nombre estuvo asociado a la República Bolivariana de Venezuela y a la fórmula del «Socialismo del siglo XXI», que alcanzó una enorme difusión cuando el comandante Hugo Chávez la incorporó a su discurso político.
Su presunta proximidad al presidente venezolano convirtió a Dieterich en una especie de autoridad indiscutible para determinados sectores de la izquierda. Sin embargo, detrás de una etiqueta publicitariamente brillante se ocultaba una construcción teórica extremadamente pobre: la promesa de superar el capitalismo sin cuestionar la propiedad privada ni enfrentarse al poder del Estado que la protege.
De origen alemán y establecido desde hacía décadas en México, Dieterich fue profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana. Publicó numerosos trabajos sobre América Latina, la economía mundial y las alternativas al capitalismo. Pero su notoriedad internacional procedió, sobre todo, de su estrecha relación con el proceso bolivariano y de la identificación de su nombre con una expresión que resumía las esperanzas políticas del comienzo de siglo.
Conviene distinguir, por supuesto, entre el proceso político encabezado por Hugo Chávez —con sus movilizaciones populares y conquistas sociales, sus limitaciones y sus contradicciones internas— y el modelo elaborado por Dieterich.
SU «SOCIALISMO DEL SIGLO XXI» DEJABA INTACTOS LA PROPIEDAD PRIVADA Y EL PODER DEL ESTADO
Aunque durante algún tiempo ambos aparecieron públicamente vinculados, el proceso bolivariano nunca fue una aplicación de su propuesta. La expresión «Socialismo del siglo XXI» obtuvo proyección mundial después de que Chávez la utilizara en el V Foro Social Mundial de Porto Alegre, en enero de 2005, pero su contenido político fue siempre objeto de disputas y diferentes interpretaciones, al no ser definido ni por el propio Hugo Chávez.
UNA «MERCANCÍA» VENDIDA EN EL MOMENTO ADECUADO
Heinz Dieterich fue, por aquellos años, un hábil publicista de su propia figura y su propuesta política. La popularidad que alcanzó, sin embargo, no puede explicarse únicamente por esa habilidad propagandística.
El profesor alemán cobró relevancia en un contexto histórico especialmente favorable para ello. La desaparición de la Unión Soviética había provocado una profunda derrota política del movimiento obrero internacional que se tradujo en una enorme confusión y desorientación ideológica.
El capitalismo era presentado entonces como el único sistema posible. Sus voceros proclamaban el «fin de la Historia», los partidos socialdemócratas asumieron abiertamente el neoliberalismo y una parte considerable de la izquierda mundial abandonó cualquier perspectiva de transformación de la sociedad. Quienes, como los revolucionarios cubanos, se negaban a arriar las banderas del socialismo eran señalados como una suerte de dinosaurios incapaces de entender que ya había caído el «meteorito» que debía extinguirlos.
América Latina sufría, no obstante, las terribles consecuencias de los programas de ajuste impuestos por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial: privatizaciones, endeudamiento, destrucción de servicios públicos, reducción de salarios y subordinación creciente al capital extranjero. El Caracazo de 1989 en Venezuela, el levantamiento zapatista de 1994 en México, la rebelión argentina de 2001 y las grandes movilizaciones indígenas y populares de Ecuador y Bolivia mostraban que el orden neoliberal ya estaba generando importantes resistencias.
LA HISTORIA ENSEÑA QUE LAS UTOPÍAS QUE IGNORAN LA LUCHA DE CLASES NO SOLO FRACASAN: DESARMAN POLÍTICAMENTE A........
