Ganan los buenos
España campeona del mundo, así lo celebraron los jugadores en el campo
Once hombres vestidos de rojo jugando al fútbol en Nueva York. Millones de ojos, repartidos por todo el planeta, con una fuerte concentración en España, esperan un gol que no llega. Hasta que la impaciencia la rompe un gol de Ferran Torres en el minuto 106 de partido, ya en la prórroga. La Roja gana. Y coloca su segunda estrella, al lado de la primera, 16 años después de que Iniesta cosiera la primera con aquel tanto emotivo con dedicatoria especial.
Es otra crónica escrita con algún renglón torcido, con los borrones que provoca el sufrimiento... pero con final feliz. Porque ganaron los buenos. Dicen que la historia la escriben los vencedores. Y en esta ocasión nadie debería poner un solo reparo a que sea así. En el deporte universal por antonomasia quedó claro el rol a desempeñar de futbolistas españoles y argentinos. Supimos rápidamente quienes eran los buenos. Y quienes los malos, pese estar liderados por el mejor de todos los tiempos.
Ganó España, otra vez contra todos los elementos. De Jong esta vez fue Paredes. Toda épica necesita antagonistas. Y el deporte precisa, en un mundo tan habituado a las dudas que provocan los grises, que en alguna ocasión sea evidente........
