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Ana Blandiana: “En condiciones de libertad descubrimos que ser libre era mucho más difícil que no serlo”

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30.10.2019

Por Winston Manrique Sabogal

En la poesía no hay progreso, porque de haber progreso significaría que nosotros somos superiores a Shakespeare o a Homero. En la poesía es siempre igual y lo que importa es la esencia. La única evolución real para mí ha sido este avance hacia la esencia”, asegura Ana Blandiana que aún conserva en su rostro el aire juvenil de cuando empezó su verdadera vida. Tenía 17 años aquel 1959 cuando publicó el poema Originalidad y las voces del gobierno rumano empezaron el cerco de prohibiciones al advertir que se trataba de “la hija de un enemigo del pueblo”. Su padre fue comandante en la Segunda Guerra Mundial, tras la cual se hizo sacerdote ortodoxo y profesor de instituto hasta que fue acusado de conspiración contra el estado y condenado a varios años de prisión. Pero él estuvo en ella.

De todo aquello viene una de las poetas y narradoras más relevantes de Rumanía y Europa y convertida casi en leyenda por su lucha contra la dictadura en su país, y una autora de la resistencia. Fue leída a escondidas y sus textos pasados de mano en mano por culpa de dos dictadores: Gheorghe Gheorghiu-Dej entre 1947 y 1964 y Nicolae Ceausescu entre 1964 y 1989.

Ellos y la onda contaminada de su poder dictatorial la convirtieron en una maestra en el arte de contar la realidad enmascarada, pero sin ocultar nada y con contundencia. Se hizo experta en metáforas y en establecer un diálogo sincero, cómplice, necesario y amistoso con los lectores, y en la vida cotidiana con una sonrisa tímida:

Lo primero que puedo decir a cerca de la metáfora es que fue el arma más eficaz en contra de la censura. La metáfora es una comparación entre dos términos donde uno está ausente. Entonces el poeta produce el primer término y el lector tiene que completar el segundo. Se puede decir que la poesía nace a mitad de camino entre el poeta y el lector y por eso se podía engañar a la censura, porque la censura nunca encontraba esa mitad, no podía ni pasar por debajo de la censura o por encima de la censura. Por eso en las épocas más duras de la dictadura la poesía tendía al lugar de todo aquello que no se podía expresar: la historia, la religión, la filosofía… Como no podían expresarse abiertamente la poesía suplía esta incapacidad de todas ellas.

Lisbeth SalasLa escritora rumana Ana Blandiana.

No he pensado nunca en la evolución de la metáfora en mi obra más que ahora que me has preguntado. Pero la metáfora ha sido siempre en mi poesía el esqueleto del poema, no un elemento de decoración sino el sentido mismo del poema, incluso después del 89, a medida que ha pasado el tiempo y ha aumentado también la indiferencia del lector, porque en época de libertad la importancia de la palabra ha disminuido y también la importancia de la poesía y de la literatura. He sentido la necesidad de utilizar la metáfora como una forma de electrocutar, como un electrochoque para el lector. Por eso muchas veces la metáfora mía se apoya en una paradoja que al final del poema intenta sacudir al lector”.

Una filosofía y una convicción sobre el poder de la literatura expresada que contrasta con la voz suave y amable de una mujer nacida en Timisoara en 1942 que ya desde los 17 años tenía claro lo que quería contar en medio de la presión del comunismo. Con sus versos se convirtió en........

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