Tragando, es gerundio
11 de abril 2026 - 03:07
Recuerdo cuando en los primeros años de transición, Alfonso Guerra calificó como “tahur del Mississippi” a Adolfo Suárez, la verdad es que haciendo una extrapolación de aquellos modos de entonces y ahora, la diferencia es abismal en lo referente a la gobernanza y al sentido democrático de respeto institucional en la gestión de gobierno, independientemente de los contenidos de debate dialéctico.
Hoy, desde el Gobierno se pretende dar lecciones de “progresismo, democracia, y tolerancia” a los oponentes por la vía de la reiteración de un argumentario tan prefabricado que roza la falacia.
Ante eso, solo se puede utilizar el argot popular como contrapeso: “dime de qué presumes y te diré de qué careces”, a lo que añadimos referencias contenidas en las hemerotecas, comprobaremos cómo la mentira, se convierte en cambios de opinión, el insomnio político en abrazo de alianza, el uso y abuso del Decreto Ley como elemento gubernamental para gobernar “sin el Legislativo” o su mano derecha, portavoz en la Moción de Censura que derribó a Rajoy, hoy se encuentra en el banquillo de los acusados, su permanente tacticismo indica una coyunturalidad manifiesta en su actuación, superadora de todo sentido institucional democrático, sin olvidar las propuestas “omnibus”.
No sé qué denominación podría dedicársele a este tipo de actuaciones, sin entrar en indultos, amnistías, desmemoria sobre peticiones de dimisión ante retrasos o ineficacias presupuestarias sin sentirse aludido por toda una Legislatura sin PGE, como la osadía de falsear datos del empleo enfundado en un atuendo futbolístico al más puro estilo bolivariano. Por fin, un apunte ético, la insistencia en no tener constancia de las irregularidades en su entorno que se enriquecía mientras los ciudadanos padecían los avatares de la pandemia. Para terminar, lamentar una ciudadanía acomodaticia que se ha ido impregnando de un relativismo debilitador de aspiraciones legítimas por el camino del esfuerzo y la productividad para acabar “tragando” con lo que es un fracaso del Estado y la sociedad, tal cual es, una petición de eutanasia por falta de acompañamiento o una imposible reforma constitucional prolaborista…
Así vamos, tragando que es gerundio.
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