El poder del chiringuito
Los pactos para aprobar los presupuestos muestran hasta qué punto el espacio que cada uno busca cobrarse en la negociación no es ideológico. En el sentido estricto del término, tampoco es del todo político. Los partidos buscan la obtención de oficinas y de direcciones generales que materialicen la victoria negociadora que quieren reivindicar. El acuerdo de presupuestos entre el PSC y ERC incluye la creación de una oficina con rango de dirección general adscrita a la Conselleria de Política Lingüística para “impulsar el catalán en el entorno digital”. El acuerdo de presupuestos entre el PSC y los Comuns incluye la creación de una Direcció General de Disciplina en Habitatge con una estructura propia de recursos y personal. El chiringuito es poderoso.
Cuesta decir hasta qué punto estas direcciones generales harán el trabajo que quien las ha negociado dice que harán. De hecho, cuesta decir si el trabajo práctico que hagan interesa verdaderamente a alguien. ¿Quién auditará la relación entre propósito y resultados? ¿ERC y los Comuns ganan algún tipo de poder real engordando la estructura administrativa que depende del PSC? ¿Por qué la prioridad en un marco de........
