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El ocaso del arquitecto en la sombra

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27.05.2026

Hay imágenes que condensan una época. Un teléfono móvil cuidadosamente guardado en una caja fuerte, custodiado junto a un cúmulo de joyas cuya proporción excede lo que cabría esperar del patrimonio declarable de un expresidente del Gobierno, es una de ellas. No por anecdótica, sino porque escenifica la naturaleza de un poder que ha pretendido ser invisible durante demasiado tiempo. Cuando un hombre acumula los objetos suntuarios en una caja fuerte y, junto a ellos, guarda el instrumento por el que circula la palabra confidencial, lo que esconde no es ya un objeto, es una forma de operar.

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno entre 2004 y 2011, declarará como investigado en el marco de las Diligencias Previas 77/2024. La instrucción describe, con quirúrgica economía argumental, una red organizada de tráfico de influencias liderada por él, articulada formalmente a través de una “boutique financiera” —expresión que los propios investigados utilizan en sus comunicaciones— y diseñada para monetizar el capital simbólico acumulado en la Moncloa. No es una hipótesis policial caprichosa: son conversaciones, contratos, transferencias, facturas confeccionadas a posteriori a conveniencia del concepto y reconocimientos explícitos de que pagar a quien “mueve el hilo” forma parte del coste del negocio.

Zapatero era arquitecto, no ejecutor. La singularidad de la posición de Zapatero en la represión sufrida por el independentismo catalán consiste precisamente en que él no firmó autos, no dictó querellas, no instruyó causas. Lo que hizo, según se desprende del análisis sosegado de los hechos, fue diseñar la arquitectura institucional sobre la que el aparato represivo se apoyó: el Tribunal Constitucional con Cándido Conde-Pumpido al frente, la Fiscalía General del Estado con Dolores Delgado primero y Álvaro García Ortiz después, el juez de enlace en Eurojust con José de la Mata, el Fiscal Europeo con Ignacio de Lucas y el soft power exterior canalizado mediante la FIIAPP. Sostener que se trata de coincidencias requiere una credulidad que el orden cronológico de las designaciones no autoriza. Su papel estratégico fue precisamente ese: definir las líneas de actuación, no firmarlas.

El bombero pirómano. Sobre esa misma........

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