Carta (de inquina) al típico infiltrado
Opinión Carta (de inquina) al típico infiltrado
Cuando se divulga la cara y el nombre real y la ubicación dentro de lo posible de algún policía infiltrado al que destapan metido en movimientos sociales de izquierda hay quien dice “¿pero qué queréis, qué estáis haciendo? ¿Queréis que le metan un tiro?”. Una de esas excrecencias humanas recién salidas de la academia que, por lo que sea, nunca se infiltran en bancos, en consultoras rutilantes ni en departamentos de urbanismo que son la casa de Tócame Roque. Las células salafistas mejor me voy a callar. Y lo mismo pasa con el integrismo católico, parece que tampoco les interesa lo que hacen los que acosan las clínicas de planificación familiar, no interesa saber más sobre los de los cilicios y las misas en latín. Y los grupos de extrema derecha se conoce que les resultan totalmente impenetrables. Vaya usted a saber por qué.
Se infiltran en sitios dificilísimos, rocosos, tan difíciles de penetrar que resulta que son sitios donde todo el mundo es bienvenido. Y de ahí saltan al siguiente y de ahí al siguiente. Hacen red, que se dice. Y ya........
