La reconfiguración del modelo turístico de Bilbao: entre la regulación selectiva y la promoción inmobiliaria
Opinión La reconfiguración del modelo turístico de Bilbao: entre la regulación selectiva y la promoción inmobiliaria
Militante del Sindicato Socialista de Vivienda de Euskal Herria
En los últimos años, Bilbao ha intensificado su intervención en el sector turístico bajo un discurso institucional centrado en la “ordenación”, la “sostenibilidad” y la “regularización” de la actividad. Ciertas políticas públicas se presentan como una respuesta a los efectos del crecimiento turístico sobre la población, especialmente ante la saturación del espacio urbano.
Sin embargo, un análisis conjunto de distintas medidas normativas, operaciones urbanísticas y dinámicas de inversión revela una lógica más compleja. Más que una contención efectiva del turismo, lo que se observa es una reconfiguración selectiva del modelo turístico urbano: no se trata de frenar su expansión, sino de orientar qué tipo de turismo se consolida y qué actores económicos salen beneficiados; mientras, se contiene el descontento social y la actividad turística sigue creciendo.
El alcance real de las medidas adoptadas
Una de las que mayor impacto mediático ha tenido es la relativa a la regularización de las viviendas de uso turístico. El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Bilbao de 2025 introduce una regulación precisa de este tipo de inmuebles: las viviendas de uso turístico (VUT) quedan limitadas a las plantas inferiores de los edificios residenciales y sometidas a condiciones específicas de implantación. En los ámbitos de mayor concentración se imponen restricciones adicionales, como la limitación a un único alojamiento por edificio, la exigencia de accesos independientes o la prohibición de determinados usos turísticos en inmuebles residenciales. La medida se ha implantado bajo un discurso de protección del uso residencial, contención de la presión sobre el mercado inmobiliario y alivio de la creciente tensión en torno al acceso a la vivienda.
Sin embargo, un examen de sus efectos invita a cuestionar hasta qué punto responden realmente a los problemas que dicen abordar. Estas restricciones no aseguran la recuperación efectiva de la función residencial de los inmuebles, cuyo destino sigue condicionado por criterios de rentabilidad y valorización inmobiliaria. Antes que regresar al mercado de vivienda habitual, las VUT pueden reconvertirse en formas de alojamiento más lucrativas, como el alquiler de temporada. A ello se añade que, al carecer de carácter retroactivo, la norma deja fuera buena parte de las licencias ya concedidas.
De hecho, en Bilbao existen actualmente en torno a 1.300 viviendas de uso turístico, una cifra que se ha triplicado en apenas seis años, y muchas de ellas podrán seguir operando pese al endurecimiento normativo. Cerca del 40 % de las licencias se concedieron solo entre 2023 y 2024, lo que evidencia que el crecimiento del sector ya se había consolidado antes de la entrada en vigor de las nuevas restricciones.
En paralelo, las tres diputaciones vascas tramitan la implantación de una tasa turística, un tributo gestionado por los ayuntamientos que prevé gravar entre 0,5 y 7,5 euros en función de la categoría del alojamiento. La medida se defiende como una vía para sufragar los costes que la actividad turística genera en los servicios públicos y el espacio urbano. Sin embargo, su alcance plantea interrogantes relevantes.
El impuesto turístico recae sobre el visitante........
