Ray, activista antigordofobia: “A los seis años ya me llamaban gorda; después llegaron las agresiones físicas”
Videopódcast 'Sobre (vivir) a la crianza'
Ray, activista antigordofobia: “A los seis años ya me llamaban gorda; después llegaron las agresiones físicas”
En el nuevo episodio de ‘Sobre (vivir) a la crianza’ abordamos la gordofobia escolar, el bullying y cómo acompañar a nuestros hijos cuando el insulto sobre su cuerpo empieza a instalarse dentro
Samanta Villar, madre y periodista: “Un día te encuentras con la pareja de tu hijo en ropa interior en el pasillo de casa”
Uno de los miedos más silenciosos de la crianza aparece cuando un hijo llega a casa y dice: “Me han llamado gordo en el colegio”. O jirafa. O enano. O cualquier otra palabra que convierte su cuerpo en un motivo de burla. En el nuevo episodio de ‘Sobre (vivir) a la crianza’ hablamos de gordofobia escolar, violencia estética y bullying en la infancia, pero también de algo todavía más preocupante: qué ocurre cuando ese insulto deja de venir de fuera y el niño empieza a repetírselo a sí mismo cada vez que se mira.
Los niños aprenden muy rápido qué cuerpos reciben burlas, cuáles generan rechazo y a cuáles se supone que hay que aspirar. Lo aprenden en redes sociales, en el patio, en los dibujos, en las películas y también en casa, escuchando comentarios sobre el peso, la comida o el físico que muchas veces se hacen “sin mala intención”. Por eso, la pregunta incómoda es inevitable: ¿transmitimos la gordofobia sin darnos cuenta?
Cuando el cuerpo se convierte en problema
En este episodio nos acompañan Ray, activista antigordofobia; Sandra Gonfaus, periodista y comunicadora cultural especializada en perspectiva de género, interseccionalidad, feminismos y violencia estética; y Alexia Olaria, psicóloga y psicoterapeuta especializada en infancia, adolescencia y acompañamiento familiar.
Ray relata que empezó a sufrir gordofobia y acoso escolar cuando tenía solo seis o siete años. Primero fueron insultos verbales y después llegaron las agresiones físicas durante la etapa de primaria. “En ningún momento intervino la escuela, tampoco la familia”, explica. Su manera de defenderse fue empezar a responder con violencia, hasta que el malestar acabó influyendo en sus relaciones, en sus estudios y en la forma en que se construyó a sí misma.
Sandra Gonfaus insiste en la importancia de no esconder estas situaciones bajo una palabra demasiado amplia. Hablar solo de acoso, explica, puede invisibilizar lo que hay detrás: racismo, LGTB-fobia, gordofobia o cualquier otra forma de discriminación estructural. Nombrarlo es el primer paso para poder........
